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Indemnización por despido: ¿está exenta?

Las indemnizaciones por despido se consideran rendimientos del trabajo, y por lo tanto tributan en el IRPF como un ingreso más del trabajador fruto de su relación laboral con la empresa que le contrata.
No obstante, la normativa del IRPF prevé algunas situaciones en las que las indemnizaciones estarán exentas de tributar, aunque el trabajador siempre estará obligado a comunicar a Hacienda el importe recibido de la empresa.

Los límites de la exención vienen determinados en el artículo 7 de la Ley del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas. Según el 7.e) LIRPF, desde el 1 de agosto de 2014, todas las indemnizaciones por despido tributan como rentas del trabajo a partir de los 180.000 euros y solo por la parte que excedan ese límite. Estarán exentas las indemnizaciones por despido o cese del trabajador, en la cuantía establecida con carácter obligatorio en el Estatuto de los Trabajadores, en su normativa de desarrollo o, en su caso, en la normativa reguladora de la ejecución de sentencias, sin que pueda considerarse como tal la establecida en virtud de convenio, pacto o contrato.

Mención especial merece la Consulta vinculante DGT nº V0471-16 donde se introduce un matiz no menor.  La Dirección General de Tributos aclara que deberá tenerse en cuenta “a efectos del cálculo de la indemnización exenta, el número de años de servicio serán aquellos que, de no mediar acuerdo, individual o colectivo, se tendrían en consideración para el cálculo de la indemnización”; es decir, que el importe exento habrá de calcularse “teniendo en cuenta el número de años de servicio en la empresa en la que se produce el despido, y no la antigüedad reconocida en virtud de pacto o contrato, individual o colectivo.” De esta forma se establece que debe diferenciarse entre la antigüedad y el número de años de servicio a los que se refiere el Estatuto de los Trabajadores.

Al margen de estos matices, que pueden tener mucha relevancia, en función del caso, la indemnización por despido está exenta hasta el límite fijado en el Estatuto de los trabajadores y siempre con un máximo de 180.000 euros. Habrá que tener en cuenta si el despido ha sido improcedente, ya que en caso de este despido improcedente solo está exento si ha habido conciliación o acuerdo judicial, en caso contrario el importe de la indemnización por despido tributaría.

Con respecto a este asunto hay que indicar que la persona que haya utilizado los servicios de defensa jurídica podrá deducir hasta un máximo de 300 euros anuales dentro del apartado de Rendimientos del Trabajo, por tanto esta persona si ha utilizado los servicios de un abogado podrá aplicar esta deducción.

Por último, hay que recordar a todas las personas que hayan sido despedidas y hayan cobrado una indemnización que haya estado exenta, que si por algún motivo vuelven a ser contratados con la misma empresa o con alguna directamente vinculada en el plazo de tres años desde que se produjo el despido, deben saber que su indemnización cobrada en su día dejaría de estar exenta y tributaría, por lo cual ahora que vuelve la recuperación económica si alguien tiene la oferta para volver a su antigua empresa que revise si han pasado o no tres años desde el despido o por el contrario que revise cuanto le puede costar esto en el IRPF.

¿Cómo y cuando puedo recuperar mi plan de pensiones?

Llegada la edad de jubilación muchas personas se plantean si realizar el rescate de su plan de pensiones, en qué cantidades y en qué fechas.

Recordemos que un plan de pensiones es un instrumento de ahorro a largo plazo con dos tipos de fiscalidad distintos. Por un lado está la tributación correspondiente a las aportaciones realizadas, que conlleva beneficios fiscales. Por otro lado se encuentra la tributación del rescate del plan de pensiones que es diferente.

El funcionamiento de un plan de pensiones es, en teoría, bastante sencillo. El partícipe del plan realiza unas aportaciones anuales que, además de aumentar por sí solas la cuantía del plan de pensiones, estarán invertidas según la política de inversión del fondo de pensiones y generarán rentabilidad. Cuando llega el momento permitido, el partícipe puede rescatar, es decir disponer de las aportaciones más los intereses. Como ocurre con todas las cosas relacionadas con la fiscalidad es mejor ir por partes.

¿CUANDO PUEDO RESCATAR EL PLAN DE PENSIONES?

Aunque los planes de pensiones están pensados para complementar las pensiones de jubilación, existen unas circunstancias especiales en las que sus beneficiarios pueden rescatar los fondos antes:

  1. Desempleo de larga duración.
  2. Enfermedad grave.
  3. Desahucio de la vivienda.
  4. Pasados 10 años de la primera aportación: este supuesto entró en vigor en enero de 2015 y, pendiente de desarrollo reglamentario, establece que el dinero aportado antes de esa fecha podrá ser rescatado a partir de 2025.

¿DE QUÉ DISTINTAS FORMAS PUEDO RESCATARLO?

No existe una sola forma de rescatar un plan de pensiones y conviene conocerlas todas porque cada una de ellas implica una tributación distinta:

  1. En forma de capital: se cobran todos los fondos de una sola vez.
  2. En forma de renta: se recibe periódicamente una cantidad determinada de los fondos. La periodicidad puede ser mensual, trimestral, semestral o anual.
  3. En forma mixta: una parte de los fondos se rescatan en forma de capital y otra en forma de renta.
  4. En forma de disposición: consiste en recibir los fondos a petición del beneficiario sin una periodicidad regular con las limitaciones que se establezcan en las especificaciones de los planes de pensiones.

¿DE QUÉ FORMA TRIBUTA EL RESCATE DEL PLAN DE PENSIONES?

Lo primero que debemos saber es que el rescate del plan de pensiones siempre tributará como Rendimientos del Trabajo, independientemente de si lo rescatamos en forma de renta o si lo rescatamos en forma de capital.

La tributación del rescate de un plan de pensiones es básicamente el proceso contrario al de las aportaciones. Cuando se rescata un plan de pensiones, los fondos que se obtienen son considerados como rendimientos de trabajo y, como tal, aumentan la base imponible del IRPF provocando que aumenten los impuestos que hay que pagar.

Los tramos actuales del IRPF son:

  • 0 a 12.450 € = 19 %
  • 451 € a 20.200 € = 24 %
  • 201 € a 35.200 € = 30 %
  • 201 € a 60.000 € = 37 %
  • Más de 60.001 € = 45 %

Es aquí donde la manera de rescatar el plan de pensiones influye en su tributación. Si se opta por un rescate en forma de capital, habrá que sumar a los rendimientos del trabajo de ese ejercicio contable todo el capital rescatado. Este hecho aumentará mucho la base imponible del IRPF. Por ejemplo, si el afectado declara 25.000 € anuales y tiene en el plan de pensiones un fondo de 80.000 € que decide rescatar de golpe, su base imponible ascenderá a los 105.000 €. De este modo pasará de una fiscalidad del 30 % a tributar en el último tramo del 45 %.

El aumento de los impuestos que supone rescatar el plan de golpe, hace que la opción de rescate en forma de renta sea a menudo el preferido por muchos ahorradores. Supongamos que el beneficiario del plan de pensiones acuerda recibir 1.000 € mensuales de los fondos disponibles en su plan. De este modo a su base imponible general solo deberá sumar 12.000 € anuales.

RÉGIMEN TRANSITORIO DE APORTACIONES ANTERIORES A 2007

A continuación deberemos tener en cuenta que cualquier plan de pensiones que tenga aportaciones anteriores al año 2007 tendrán una reducción del 40% para todas aquellas aportaciones realizadas con anterioridad a 2007. En 2007 se eliminó esta reducción, pero se estableció un periodo de transición que permite la reducción de las cantidades aportadas al plan antes del 1 de enero de 2007.

Si la posibilidad de rescatar el plan de pensiones ha tenido lugar a partir del 1 de enero de 2015, la reducción se podrá aplicar en el mismo ejercicio de la jubilación o en los dos siguientes. Para las contingencias ocurridas entre 2011 y 2014, se podrá aplica la reducción a los fondos rescatados antes de la finalización del octavo año desde la contingencia. Por último, los casos anteriores a 2010, tendrán la reducción del 40 % en los fondos que se reciban hasta el 31 de diciembre de 2018.

En resumen:

  1. Si la posibilidad de rescatar el plan se ha producido anteriormenteal año 2010, la reducción del 40% se aplicará siempre que el plan se rescate antes del 31 de Diciembre de 2018.
  2. Si la posibilidad de rescatar el plan se ha producido entre el 2011 y el 2014(ambos inclusive), la reducción del 40% se aplicará siempre que el plan se rescate antes de ocho años.
  3. Para el resto, es decir, posteriormente al año 2015solo se aplicará la reducción del 40% siempre que el plan de pensiones se rescate en el año de la jubilación o en los dos siguientes.

Por lo tanto la cantidad​ que le figura a esta persona en su certificado como renta exenta se corresponde con el 40% de las cantidades aportadas al plan de pensiones hasta el 31 de Diciembre de 2006.

En Vallès Gestió estamos para ayudarle con la planificación de su jubiliación y para hacer que pueda beneficiarse de todas las ventajas asociadas, al tiempo que cumple con todas sus obligaciones.

¿Me puedo deducir las cestas de Navidad o la cena de empresa?

Un año más, ya estamos en Navidad, y vuelven a llegar las consultas sobre la deducibilidad de los gastos de cestas de navidad y cenas de empresa.
Una costumbre que, por desgracia cada vez se está perdiendo más, aunque no es de extrañar por el tratamiento fiscal que tienen estos gastos, y que en cualquier caso, siempre suscita dudas fiscales.

Respecto al IVA

Comencemos por decir que se trata de un gasto sujeto a IVA, tanto las cenas como las cestas. El artículo 96 de la LIVA nos deja claro que no será deducible, en ninguna proporción el IVA soportado por la compra de bienes o servicios destinados a las atenciones a clientes, asalariados o a terceras personas, salvo casos contados. Al respecto se puede consultar, por ejemplo, la consulta vinculante V3818-15 emitida por la Dirección General de Tributos.

Por lo tanto, ya vemos que ese IVA no será deducible y deberá ser asumido por el empresario.

Respecto al gasto principal

Las cestas de navidad, o cualquier otro regalo (jamón, botellas de vino, obsequio…) se considera una retribución en especie, y por lo tanto debe incluirse en la nómina e ingresar el correspondiente pago a cuenta (retención) de IRPF y cotizando por el mismo (se incluye en la base de cotización). Es común que las empresas no lo contabilicen de esta forma, considerándolo como un gasto de personal más, sin retención ni inclusión en los recibos de salario, pero en caso de inspección es uno de los aspectos más comunes de regularización.

Por lo que respecta a las cenas/comidas de navidad, el proveedor expedirá factura, con desglose de IVA, y se contabilizará en la cuenta 649 como Otros gastos sociales, cargándolo por el importe del gasto y abonándolo con cargo a las cuentas del 570 o 572 según si es en efectivo o cargo en cuenta.

Respecto a la deducibilidad de estos gastos en el Impuesto de Sociedades, aquí tenemos una de aquellas piruetas de la LIS que nos dejan patidifusos siempre.

El art. 15 de la Ley del Impuesto de Sociedades nos dice que NO tendrán consideración de gastos fiscalmente deducibles e) Los donativos y liberalidades. Pero aquí viene la pirueta, cuando nos dice que:

No se entenderán comprendidos en esta letra e) los gastos por atenciones a clientes o proveedores ni los que con arreglo a los usos y costumbres se efectúen con respecto al personal de la empresa ni los realizados para promocionar, directa o indirectamente, la venta de bienes y prestación de servicios, ni los que se hallen correlacionados con los ingresos.

No obstante, los gastos por atenciones a clientes o proveedores serán deducibles con el límite del 1 por ciento del importe neto de la cifra de negocios del período impositivo.

Por lo tanto, si se puede acreditar que se trata de un gasto que se realiza en razón del uso y costumbre del lugar, no sobrepasa el 1% de la cifra de negocio y además se viene realizando todos los años, será gasto deducible en el Impuesto de Sociedades.

En el caso de empresarios individuales, ese gasto sí será deducible en el IRPF, excepto en Estimación Objetiva, donde, por no ser deducible el IVA, no hay nada que hacer.

Y dicho esto, os deseamos a todos, con cesta o sin cesta; con cena o sin cena de empresa, una muy Feliz Navidad!